¿Aumenta el riesgo de cáncer el tratamiento con biológicos?

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Recientemente la Dra. Chamaida Plasencia y yo, hemos tenido la oprtunidad de estudiar este importante aspecto relacionado con la seguridad de los biológicos. Tras revisar extensamente la literatura hemos llegado a las siguientes conclusiones

• En primer lugar, es muy complicado establecer una relación entre una enfermedad tan frecuente como el cáncer y el tratamiento con biológicos. Los motivos son diversos, pero entre ellos hay que destacar los distintos factores exógenos y genéticos que están relacionados con el origen de la enfermedad tumoral y la dificultad que existe para deslindar éstos del efecto causal de un determinado medicamento, como en este caso serían los biológicos. Si a esto le sumamos, que cualquier factor externo causal de un tumor, puede desarrollar la enfermedad muchos años después de haber sido eliminado (el mejor ejemplo es el tabaco, ya que se estima que desde su suspensión y aunque la probabilidad de desarrollar un cáncer va disminuyendo de forma paulatina, el riesgo de padecer un cáncer, probablemente, siempre será algo superior que el de la población que no fue fumadora), las conclusiones se complican aún más.

• Con respecto a las enfermedades autoinmunes y cáncer, hoy parece establecido, que algunas de ellas ya tienen per se mayor probabilidad de desarrollar un tumor, al margen de la terapia. El ejemplo más representativo es el linfoma no Hodgkin y la artritis reumatoide. Hoy está aceptado que esta enfermedad cuando no se controla adecuadamente, tiene un riesgo superior a desarrollar este linfoma que la población general. Sin embargo, y aunque existen estudios contradictorios, la inmensa mayoría de los metaanálisis y estudios de registros, no han podido demostrar que la terapia biológica aumente ese riesgo. Si el etanercept, el único anti-TNF que no es un anticuerpo monoclonal, tiene menos riesgo para desarrollar linfoma que los anticuerpos monoclonales, sigue siendo tema de debate, aunque los estudios de autores franceses y británicos apuntarían en esa dirección.

 

• En cuanto al riesgo global de cáncer en la artritis reumatoide, la enfermedad más estudiada, tampoco se ha podido demostrar que la incidencia de cáncer sea superior con biológicos que con el tratamiento clásico y en muchos estudios es similar al de la población general.

• Un aspecto ampliamente debatido ha sido el conocido y temido tumor cutáneo, llamado melanoma. Mientras autores suecos encontraron que el tratamiento con anti-TNF aumenta el riesgo de melanoma metastásico otros autores han sido incapaces de corroborar estos hechos. Lo mismo sucede con los otros tumores cutáneos no melanomas, los cuales según algunos estudios su incidencia parece estar aumentada en la artritis reumatoide, tratada con tratamiento clásico, mientras que el tratamiento biológico no incrementa el riesgo de padecerlo; sin embargo, otros autores sí demuestran mayor riesgo de desarrollar esos tumores con tratamiento biológico. En cualquier caso, las conclusiones para el melanoma y el resto de los tumores de la piel, debe ser la estrecha vigilancia de los pacientes que reciben terapia biológica y ante la aparición de lesiones cutáneas nuevas, deben ser remitidos a su dermatólogo para la valoración correspondiente.

• Los estudios que se han centrado en el cáncer previo de mama curado son bastante tranquilizadores, ya que no se ha podido demostrar que la terapia biológica aumente el riesgo de recidiva. Sin embargo, existen datos contradictorios con respecto al cáncer de cuello uterino. Una vez más, el control estricto de las mujeres que reciben esta terapia debe ser la norma general que guíe la administración de terapia biológica.

• Un tema de una importancia práctica enorme, es la que se le presenta al médico cuando tiene que administrar un biológico a un paciente que ha padecido un cáncer. No existe una norma escrita y tendrá que ser la opinión compartida entre el médico responsable, el oncólogo y por supuesto el paciente, los que decidan la actitud a tomar.

• Finalmente, una nueva situación clínica a la que nos enfrentamos hoy es la de que nuestros pacientes desarrollen un tumor y se les proponga un tratamiento con los nuevos biológicos antitumorales anti-CTLA-4, anti-PD-1 y anti-PDL-1. Los resultados hasta la fecha son bastante tranquilizadores, aunque es preciso ser conscientes que un 20-30% de nuestros pacientes van a tener un brote de su enfermedad o van a desarrollar un acontecimiento adverso de origen inmunológico. La mayoría de los trabajos que se han centrado en las enfermedades autoinmunes, han establecido que los brotes y los acontecimientos adversos son moderados, se controlan bien con esteroides y que en pocas ocasiones son causa de suspensión del tratamiento biológico antitumoral.

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